Poema en forma sonata: simplifica

Siempre me han dado rabia los textos en forma imperativa, que me dicen lo que tengo que hacer, lo que tengo que sentir, cómo debo comportarme. Pero este texto lo escribo yo y me tiene a mi como único destinatario. Ahora entiendo que quizá, todos aquellos textos «imperativos», que tanta rabia me daban, no iban dirigidos a mí, sino a la misma persona que lo escribió. Por eso no me gustaban, porque no iban para mí.

Otra cosa. Lo de la forma sonata se que suena pretencioso. Pero es el molde sobre el que he construido el poema y me apetecía decirlo. Sin más. Ahí va el poema:


Ojalá fuera tan simple:
Simplifica.
Fíjate en los detalles.
Fíjate en las sensaciones positivas.
Deja de pensar, siente que estás vivo y disfrútalo.
Habla cuando tengas algo que decir,
calla cuando no.
No te sientas culpable por hacerlo así.
Expresa lo que te parece mal.
Se coherente.
No juzgues a los demás.
Haz a la gente la vida más fácil.
.
El palidecer paulatino de tu firmeza.
El decaer incesante de tu seguridad.
Son el color añil, ajado, de una idea
que sólo tú podrás velar, hundir, quebrar. 
Eres dueño de tu bajeza,
almirante de tu realidad,
estandarte de un ejército con el que partes solo,
formado por ti,
solo.
.
Simplifica: haz felices a los demás,
deja de pensar, siente,
se coherente.
Siéntete bien con lo que dices, lo que haces. Pisa fácil, pisa firme.
Fíjate en los detalles: el color de una nube,
la vibración de un sonido cosquilleando en tu tímpano,
el candor del frío de la brisa en contraste con el calor de tu piel.
Deja de pensar: siente lo anterior (los detalles) y disfrútalo.
Eres almirante de tus pensamientos.
Habla: es humano, es necesario.
Calla si no tienes nada que decir, eres tú.
No te sientas culpable por ser tú,
por ser humano, por cubrir necesidades tan básicas: sentir tu lugar, conocer tu sitio, habitar tu espacio.
Eres dueño de tus silencios.
Sé coherente con lo que sientes y piensas.
No hagas algo que no creas que debas hacer,
no digas algo que no creas que debas decir.
Se fiel a aquello que te hace sentirte bien, mejor persona, mejor tú.
Eres estandarte de tus principios.
No seas egoísta porque no va contigo.
Piensa en los demás,
actúa por ellos,
y siéntete firme, seguro,
formando esa idea de ti mismo
que tanto necesitas resucitar,
que hará resurgir tu fuerza,
acallar tu bajeza,
sostener tu realidad,
contener los ejércitos que te amenazan,
formados en su mayoría por ti,
solo.
.
Simplifica.
Encuéntrate en los detalles.
Recreate en las sensaciones positivas.
Deja de pensar, asegúrate de estar vivo y de disfruarlo.
Habla solamente cuando tengas algo que decir,
Calla solamente cuando no.
Siéntete bien por hacerlo así.
Páralo, cuando  te parezca mal.
Se fiel a tus propios dogmas.
No juzgues a los demás. Compréndelos.
Quiérete por tratar de hacerle a la gente la vida más fácil.
.
El alzamiento imparable de tu firmeza.
El sostén incansable de tu seguridad.
Son el color vivo, intenso, de una idea
que sólo tú podrás arriar, venerar, concebir. 
Eres dueño de tu valía,
almirante de tu valor,
estandarte de un ejército con el que luchas solo,
Contra ti,
solo.
.
Vive y simplifica.
Vive simplemente.
Vive, simplemente.
Simplifica,
Simplemente.
.

:ojalá fuera tan simple

Pensamiento scout

Hoy, al darme cuenta de que era el día del pensamiento scout, he recordado que, hace un par de años, otro 22 de Febrero, escríbí algo de lo que pensaba sobre la cantidad de cosas que te aporta ser scout. Dado que hace mucho que no escribo por falta de tiempo, recupero aquel texto para continuar dando vida a este cuaderno de notas, accesible para cuaquier y desde cualquier sitio, que es mi blog.


Ser scout te permite tener esperanza en un mundo desesperado, echar una mano a cambiar el color gris de un día por algún tono cromático particular, o simplemente darte la oportunidad de creer en lo que eres y en lo que vas a llegar a convertirte.
Ser scout te permite dudar para saber más, querer a los demás porque sí, saberte parte de una familia que no para de crecer.
Ser scout te permite sentirte actor en una obra que últimamente invita con fuerza a sentarte en la butaca y esperar a que otros hagan sus papeles sin inmiscuirse demasiado, fuera de juicios hacia ti pero juzgando las actuaciones de los que están ahí arriba sobre las tablas.
Ser scout te permite plantearte, de vez en cuando, hacia donde te diriges, y apuntar allí donde serás feliz haciendo feliz, donde eres grande haciendo grande, donde sientes que eres alguien cuando haces a alguien sentirse alguien, donde te sientes querido cuando quieres y donde te sientes maravilloso cuando haces sentir a alguien maravilloso.

Sentirte con un papel en el mundo
Crear la oportunidad de que otros lo sientan
Ofrecerte a tí mismo sin miedo a perderte
Uniendo manos que saludaban de lejos
Trampeando a la sociedad que nos ofrecen

Ser experto en nada y aprendiz de todo
Conocer el mundo por dentro y por fuera
O haberlo visto y haberlo disfrutado,
Ubicándote en él y siendo parte
Tan valiosa como cualquier otra, al menos

Saliendo de una comodidad que a veces sobra,
Causando que lo natural nunca sea extraño
Oliendo el aroma de lo humano y lo animal, de lo que somos
Urdiendo un plan contra la rutina y sus conexiones
Tan desconectoras del mundo en el que SOMOS

Solo, la vida es menos vida.
Con gente alrededor la vida a veces duele, pero ensancha.
Obligándote a servir, la vida sirve.
Utilizando tus manos para los demás, la vida emana vida.
Teniendo a gente dentro de ti, la vida vive.

Somos scouts y exploramos mundos,
Conocemos el nuestro como si fuese nuestro,
Osando a hacerlo propio.
Un día encontraremos lo que buscamos y seguiremos buscando,
Teniendo en la búsqueda la meta, dibujando pasos que nos guían para siempre

Causa o Efecto

¿Es un problema de madurez, o es un problema de responsabilidad?

Ocurre muchas veces que la causa y el efecto se confunden. Ocurre como en la película “Alta Fidelidad”, cuando el protagonista Rob Gordon rueda por sus pensamientos hasta preguntarse:

“¿escuchaba música pop porque estaba deprimido, o estaba deprimido por escuchar música pop?”

¿Cuál es el origen y cuál es el final? Como siempre, parece difícil encontrar el principio de un círculo sobre el que llevamos rodando mucho tiempo.

La pregunta que se hacía el protagonista de la película siempre me llamó la atención porque, ya por entonces, cuando la vi en plena adolescencia,  me parecía que explicaba muy bien cómo funcionamos piscológicamente, que explicaba de manera sencilla muchos de los problemas que ocurren a menudo en nuestra manera de pensar y de enfrentarnos a lo que nos pasa, la tristeza, las frustraciones. Más allá de la música pop. ¿Respondemos de tal modo porque estamos deprimidos, o estamos deprimidos por responder de tal modo? 

Y a lo largo de los años, cuando empecé a apasionarme por la educación y por todo lo que envuelve el crecimiento y el desarrollo de las personas desde que son pequeñas -hasta quién sabe cuándo-, me di cuenta de que esta pregunta no sólo servía para entender muchos problemas psicológicos, sino también para entender muchos problemas que encontramos en la educación, en eso que podríamos llamar el camino hacia la madurez o la adultez.  Y así, esa pregunta que en origen hablaba de música y depresión, evolucionó hasta hablar de miles de cosas diferentes, pero con la misma estructura y la misma duda: dónde está el origen del problema, y por tanto y sobre todo: dónde está la salida a este bucle. 

Por ejemplo, respecto a la responsabilidad. Motor, conductor y chasis del crecimiento personal, desde mi punto de vista. En la sociedad actual (cuidado, generalizando) es muy habitual que los jóvenes tengan una sola responsabilidad: Estudiar. Es decir, sólo se responsabilizan de sí mismos. Y a menudo ni siquiera de eso. Y yo me pregunto:

¿Los jóvenes no tienen responsabilidades porque no son lo suficientemente maduros o no son lo suficientemente maduros porque no tienen responsabilidades?

O sobre las etiquetas en colegios e institutos, tan horriblemente frecuentes. Se sostienen por estos círculos viciosos: ¿Me tratan como el malo porque soy el malo o soy el malo porque me tratan como el malo? ¿Me tratan como el torpe porque no me entero de nada, o no me entero de nada porque me tratan como si fuese torpe?… Sería infinito.

Otro ejemplo. Las normas y las reglas son necesarias de pequeños, porque estructuran el mundo del niño, le hacen entender conceptos como la consecuencia, que lo que hace afecta a también a los demás, o que sencillamente existen conceptos como el bien y el mal, y qué es lo uno y qué es lo otro. Pero, ¿de mayores? ¿Son igual de importantes esas normas y leyes? A veces me pregunto: ¿existen tantas leyes y castigos porque no somos capaces de diferenciar el bien del mal por nosotros mismos, o no somos capaces de diferenciar el bien del mal por nosotros mismos porque estamos rodeados de leyes y castigos que nos impiden descubrirlos?

En estos días se me ha planteado muchas veces la duda de por qué tanta gente en la sociedad española se comporta de manera tan inmadura. Cuando sabemos que es necesario seguir unas reglas de convivencia, higiene o distanciamiento por el bien de la salud propia y de los demás.  En España creo que todos hemos vista a gente buscando “resquicios legales” para saltarse el confinamiento: el paseo al perro,el ir a “comprar” todos los días e incluso varias veces aunque sea el pan o un brick de leche, etc. Y yo me pregunto dónde empieza la ley y dónde empieza la trampa y me parece que empiezan y acaban en el mismo sitio.

Creo que la respuesta está cercana a la pregunta que me hacía sobre la responsabilidad y la madurez de los jóvenes. Desde el principio sabíamos que todo lo que iba a pasar iba a ser una gran prueba de madurez para nuestra sociedad. Pero seguimos en las mismas: la madurez no se puede demostrar sin responsabilidad, y las leyes, las prohibiciones, las obligatoriedades, no permiten desarrollar la responsabilidad. 

Porque ante todo debería estar el sentido común, la decisión personal e intransferible de la acción responsable. 

Para ser libres debemos ser responsables, pero para ser responsables necesitamos libertad. 

Pero eso no existe, lo que hay son leyes que hay que cumplir, sean justas o no, y mientras cumplas la ley puedes hacer lo que quieras sin plantearte si está bien o mal, por que es legal. Y todo vale si es legal. Está mal salir a deshora, la ley no lo permite. Pero hasta hace poco estaba bien ir por la calle sin mascarilla gritando mientras expulsas saliva, porque era legal. 

He oído varias veces últimamente que necesitamos leyes restrictivas porque si no la gente se lo tomaría por el pito del sereno, sería una locura y el virus volvería a propagarse. Puede que tengan razón. Pero también creo que quitándonos a nosotros, los ciudadanos, la responsabilidad de elección, lo que consiguen es que nunca maduremos, nunca nos lleguemos a responsabilizar realmente de lo que hacemos, y sigamos siendo la sociedad irresponsable que no es capaz de tener libertad porque no sabríamos usarla. 

Como toda crisis, ésta debe servirnos para mejorar. Y es imprescindible que lleguemos a una reflexión, porque es realmente terrible: si nuestra libertad es peligrosa, tenemos un problema mucho más grave de lo que no imaginábamos.

Doblado el esquinazo

Imagen del texto por: @el_averigua

Nunca pensé que sería tan complicado dar la vuelta a la esquina.
La vida esta llena de esquinazos, unos vienen rápidos, otros no los ves venir, hay otros que son una vía de escape, o que te escupen a un callejón tenebroso del que huyes al instante por el miedo, otros te llevan a una cuesta sinuosa que sube o baja en función de como enfrentes los pasos.

Este esquinazo yo sabía que vendría antes o después, pero ha sido rápido y fugaz y, de repente, la calle en la que estaba hace un segundo ha quedado atrás para siempre.
Ya si miro tras de mí solo veo cosas que no van a volver y que se que no debería mirar demasiado, si lo que quiero es seguir avanzando. Aunque no pierda la esperanza de encontrarlas algo más allá en mi camino.

Dejo unos años de aprendizaje total (para mí, eso lo dice todo sobre lo que dejo atrás), unos años de entender, de primera mano, qué es ser muchas de las cosas que quiero ser: profesor, compañero, acompañante, amigo. Dejo gente maravillosa (mucha, ¡y de muchas edades!) , y se que lo son porque me da pena no seguir descubriéndolas poco a poco, y día a día, como supongo estoy acostumbrado a hacerlo en mi vida: discreto, silente, a la escucha, como me gusta estar para estar a gusto. Y me sentí aceptado así, con mis rarezas, y me enseñaron desde el principio de la calle (justo después del anterior equinazo), todos ellos, una vez más, que cuando no estás seguro de qué hacer, de cómo hacerlo o de cómo comportarte, siempre puedes probar a mostrarte tal y como te apetezca, aunque te sientas extraño al hacerlo, porque es la única forma de no ser infiel a lo que emanas, y de ser consistente con lo que haces.


Echaré de menos muchas cosas, me da mucha pena dejar atrás, tras esta esquina que acabo de cruzar, tanta gente a la que me gustaría seguir conociendo, que me han servido y me servirán para siempre de referente para actuar, para hacer, para ser. Pero el dolor de dejar algo valioso atrás es en realidad maravilloso, es la señal que me indica que lo que he vivido ha merecido la pena, que todas las esquinas que doblé anteriormente, me llevaron a vivir.

Ahora miro hacia delante y no sé cuántas esquinas me quedan aún por doblar. Sólo espero que el tiempo, en un valeroso festín de consciencias, como la que existe mientras escribo, me permita recordar por cada esquina, un recorrido tan satisfactorio como este, y unos acompañantes, entre esquina y esquina, tan valiosos como los que la fortuna y la vida han tenido a bien de otorgarme. La vida da regalos que la propia vida no sabe asimilar. Y es una suerte como otra cualquiera ser consciente de su incapacidad, porque te hace consciente de los regalos que recibes y que nadie te ha dicho que lo son. Así es la vida, pura vida. Así que a vivir, que son dos sílabas.

La vida es verdad todavía

La vida es cierta. Es espesa. Es verdad.

La vida esputa, exprime, experimenta contigo.

Te empuja, te sostiene, te oprime;

Te estruja, te obtiene, te impone.

La vida vive, impresiona, aterra.

La vida muere, pasa, obsesiona.

Te quiere, te suelta, te aferra;

Te odia, te insiste, te olvida.

La vida es por ti, eres por ella.

Eres de por vida, ella será mientras tú seas.

La vida es por ti, eres por ella.

La vida es certera, es pesada, es verdad.

La vida es puta, exprime, experimenta contigo.

Te empuja, te mueve,

                te deja, te aterra,

                               te obsesiona, te obliga,

Te mata, te revive,

                te insiste, te pasa,

                               te impresiona, te suelta.

La vida es cierta, y eso pesa.

La vida es por ti, tú por ella.

La vida es verdad todavía.

                              Y tú con ella.

Tan burdos, tan elementales.

Fragmento del vídeo «¿Por qué no nos cuentan estas cosas en el colegio?» (Antonio Escohotado en su canal de Youtube)

Nacemos siendo nada. Un sujeto inacabado que no sabe sostener la cabeza sobre sus hombros. Y desde ese mismo momento empezamos a aprender todo lo que sabremos.

Porque la vida es aprendizaje: Se empieza a vivir desde que se empieza a aprender; se empieza a aprender desde que se empieza a vivir. La vida es pura exigencia.

Pero a la vez, somos libres para buscar o no el aprendizaje, que vendrá tanto si es querido como si no lo es. El ser humano no elige dónde encontrará su límite, que ya viene impuesto, pero sí elige donde quiere ver sus límites. Habiendo personas que dibujan líneas rojas alrededor para no salirse del sofá. De donde presumiblemente jamás llegarán a salir. 

Es importante saberse libre de encontrarse libre, de hacer lo que se debe cuando se debe, de ser responsable de lo que se es. Una libertad que no sea responsabilidad, es fraude.

Y así, mientras la historia te rodea tras de tí, y te dibuja mientras sigues, crees comprender poco a poco al menos parte de lo que existe. Y comprender es siempre maravilloso.

Conozcamos la historia de las cosas. Empezando por nuestra historia y la historia de la gente que nos rodea. Siguiendo por la historia de aquello que nos interesa, de aquello a lo que amamos. Porque la única manera de conocer es conocer históricamente.

Quizá conocer, entender, sea el antídoto ante la huida a la que estamos condenados en nuestra sociedad líquida. Quizá el conocimiento sea eso que nos hará libres realmente, evitándonos la huida hacia ninguna parte: montados en clicks impulsivos, vibraciones rutinarias, brindis apresurados o caladas efímeras. Quizá el conocimiento sea el antídoto contra la droga evasora de realidades, contra la pantalla evasora de realidades, contra la ignominia más burda. Quizá conociendo seamos capaces de vislumbrar la realidad, que es en realidad impresionante, atrayente, esclarecedora:

porque la realidad es infinitamente más densa que la más delirante de las fantasías.

Navegamos sobre tablas desconchadas

Este texto, publicado ya en mi antiguo blog, lleva en borradores desde marzo de 2019. Hoy al releerlo me ha vuelto a ayudar, así que lo comparto de nuevo.

Navegamos sobre tablas desconchadas

que transformamos con nuestros estados de ánimo.

Dejándonos fluir en este rio inmenso

que nuestra presencia atribula o mece suavemente,

donde un soplo de aire gélido

o el devenir de la ventisca, en un arrebato de circunstancias,

te sitúa en direcciones indescifrables, y a velocidades ingobernables.

Y tú sobre la tabla, con tu estado anímico como único timón,

tratas de sostener sobre tu trayectoria una coherencia incierta,

que sobrepasa los límites de la creencia

pero se subyuga a la firmeza de tu decisión.

Navegamos sobre tablas desconchadas.

Y debemos aprovechar el viento favorable, aceptando que nuestra vida depende de ello.

Y debemos aprovechar nuestro ánimo efímero pero asible,

que debemos manejar con maestría, y tratar con respeto,

y moldear con pericia.

Debemos ser audaces para dejarnos llevar cuando procede,

y aferrarnos al suelo ferreo cuando el espíritu juega a la contra;

refugiándonos al amparo de un azar que a veces premia;

resurgiendo ante rachas de victorias imposibles;

resignándonos a no saber cuándo podremos agradecer de nuevo una ráfaga a favor.

Qué es Testa de Novicio

Este es un espacio (me gusta el concepto de espacio en este contexto) donde expondré mis ideas (algunas), las palabras que junto a veces, para explicar una cosa o para explicarme lo que sucede o para hacerme consciente de lo que sucede. Tengo pensado exponer aquí varias cosas, pero de momento no quiero escribir sobre un futuro que desconozco. Disculpadme.

Testa de Novicio: «el interés de quien empieza en algo y la tranquilidad de quien utiliza la cabeza de manera habitual»

Testa de Novicio es la imagen clarividente del aprendizaje como motor de la vida, de una postura existencial en la que todo es nuevo, porque lo aprendido solo abre puertas a lo desconocido y lo desconcodido es aquello a lo que aspiramos llegar algún dia. Yo soy novicio de todo, y mi cabeza lo atestigua. Propondré aquí mi postura mental al servicio de lo que se me ocurra, con el interés de quien empieza en algo y con la tranquilidad de quien utiliza la cabeza de manera habitual. No evitaré la duda ni el error, porque el novicio, como inexperto, debe errar para crecer, y como ignorante, debe dudar para llegar a saber. Espero que el trecho me lleve a algún lugar, al menos.