Ronda a veces una prisa…

Ronda a veces una prisa inexplicable
Que te arrulla y que te mece, con violencia
Mareando esas acciones intuitivas
Abrumando las acciones decisivas.

Ronda a veces una prisa irreverente
Que te mira frente a ti desafiante
Y tus ojos que la evitan velozmente
Rindiéndose a un ataque irremediable

Ronda a veces una prisa cegadora
Que te impide recaer en lo esencial
En lo importante de lo imprescindible
En lo imprescindible de lo más fácil.

Ronda a veces una prisa inexistente
que la mente te presenta por presión,
que el resto del cuerpo asume con sumisión,
y que solo se frena con la soberanía que se ejerce sobre uno mismo

Ronda a veces una prisa,
A veces un acelerar del tiempo que no es necesario,
Una intemperie en la voluntad, sin mala intención,
que nubla tus acciones y tus pensamientos,
Mientras tú invadido de la naturalidad de lo cotidiano,
te dejas llevar por ella,
Huyendo sin querer de lo más importante,
Extrañando la hora en que acabe la ronda,
El volteo de una prisa inexplicable,
Que expirará
con la firmeza de un abrazo
que la doblegue
con ternura
hasta la calma.

¿Qué depende de ti?

 ¿Qué depende de ti?
Qué será distinto con tu acción.
Qué es aquello que sólo existe si lo piensas, si lo buscas, si lo encuentras.
Qué es eso que solo existe si lo creas.
Qué es lo que solo existe si lo crees.
Hay tantas cosas que dependen de ti.
De tu acción.
De lo que pienses o busques o llegues a encontrar.
De lo que creas.
De lo que crees.
Eres tal influencia en tus propios acontecimientos,
Una pieza tan central,
Que en realidad,
En algún sentido,
O en todos los sentidos,
Todo depende de ti.

Navegamos sobre tablas desconchadas

Este texto, publicado ya en mi antiguo blog, lleva en borradores desde marzo de 2019. Hoy al releerlo me ha vuelto a ayudar, así que lo comparto de nuevo.

Navegamos sobre tablas desconchadas

que transformamos con nuestros estados de ánimo.

Dejándonos fluir en este rio inmenso

que nuestra presencia atribula o mece suavemente,

donde un soplo de aire gélido

o el devenir de la ventisca, en un arrebato de circunstancias,

te sitúa en direcciones indescifrables, y a velocidades ingobernables.

Y tú sobre la tabla, con tu estado anímico como único timón,

tratas de sostener sobre tu trayectoria una coherencia incierta,

que sobrepasa los límites de la creencia

pero se subyuga a la firmeza de tu decisión.

Navegamos sobre tablas desconchadas.

Y debemos aprovechar el viento favorable, aceptando que nuestra vida depende de ello.

Y debemos aprovechar nuestro ánimo efímero pero asible,

que debemos manejar con maestría, y tratar con respeto,

y moldear con pericia.

Debemos ser audaces para dejarnos llevar cuando procede,

y aferrarnos al suelo ferreo cuando el espíritu juega a la contra;

refugiándonos al amparo de un azar que a veces premia;

resurgiendo ante rachas de victorias imposibles;

resignándonos a no saber cuándo podremos agradecer de nuevo una ráfaga a favor.

Qué es Testa de Novicio

Este es un espacio (me gusta el concepto de espacio en este contexto) donde expondré mis ideas (algunas), las palabras que junto a veces, para explicar una cosa o para explicarme lo que sucede o para hacerme consciente de lo que sucede. Tengo pensado exponer aquí varias cosas, pero de momento no quiero escribir sobre un futuro que desconozco. Disculpadme.

Testa de Novicio: «el interés de quien empieza en algo y la tranquilidad de quien utiliza la cabeza de manera habitual»

Testa de Novicio es la imagen clarividente del aprendizaje como motor de la vida, de una postura existencial en la que todo es nuevo, porque lo aprendido solo abre puertas a lo desconocido y lo desconcodido es aquello a lo que aspiramos llegar algún dia. Yo soy novicio de todo, y mi cabeza lo atestigua. Propondré aquí mi postura mental al servicio de lo que se me ocurra, con el interés de quien empieza en algo y con la tranquilidad de quien utiliza la cabeza de manera habitual. No evitaré la duda ni el error, porque el novicio, como inexperto, debe errar para crecer, y como ignorante, debe dudar para llegar a saber. Espero que el trecho me lleve a algún lugar, al menos.