
Ronda a veces una prisa inexplicable
Que te arrulla y que te mece, con violencia
Mareando esas acciones intuitivas
Abrumando las acciones decisivas.
Ronda a veces una prisa irreverente
Que te mira frente a ti desafiante
Y tus ojos que la evitan velozmente
Rindiéndose a un ataque irremediable
Ronda a veces una prisa cegadora
Que te impide recaer en lo esencial
En lo importante de lo imprescindible
En lo imprescindible de lo más fácil.
Ronda a veces una prisa inexistente
que la mente te presenta por presión,
que el resto del cuerpo asume con sumisión,
y que solo se frena con la soberanía que se ejerce sobre uno mismo
Ronda a veces una prisa,
A veces un acelerar del tiempo que no es necesario,
Una intemperie en la voluntad, sin mala intención,
que nubla tus acciones y tus pensamientos,
Mientras tú invadido de la naturalidad de lo cotidiano,
te dejas llevar por ella,
Huyendo sin querer de lo más importante,
Extrañando la hora en que acabe la ronda,
El volteo de una prisa inexplicable,
Que expirará
con la firmeza de un abrazo
que la doblegue
con ternura
hasta la calma.


