Nos empeñamos en buscar voces divinas, que te hablen sólo a tí, que te hagan vislumbrar hacia donde estás encaminado. Buscando un plan que seguir, con el visto bueno del ser superior que todo lo sabe y que nunca te dejaría encaminarte con ahínco hacia un plan errático, ni erroneo.
Pero resulta que esa divinidad inescrutable te hizo libre: para no depender de su beneplácito para seguir, para alcanzar por ti mismo tus planes, y seguir tu camino con tu propio beneplácito, y sin la necesidad de buscar la aceptación de nadie más que de tu firmeza, tu decisión, tu razón, tu destreza, tu visión.
Siempre hay que sobrellevar las ráfagas del viento que traen los días inexplicables, y dejar al cielo sangrar de vez en cuando, para buscar en sus restos la realidad de lo que esconde: auténticos planes.
Tengo aquí dos canciones, de dos de mis favoritos, cuyas palabras se entremezclan para sostener esta idea mientras vive: mientras rezo, hasta que ría; porque (Él) siempre tiene otros planes.
La casualidad ha querido que una canción, por un lado, y un libro, por el otro, apareciesen de improviso, cada una por su extremo, lanzándome un mismo mensaje, a través de la voz desesperada de alguien que ha sufrido el infortunio de la vileza de la que es capaz el ser humano.
El libro es «Misericordia» de Galdós, la canción es «Nana Cruel» de Robe (el de extremoduro). Dos extremos que se tocan en mí al aparecerse en un casual lapso de tiempo similar, para probablemente no volver a tocarse nunca más.
En el caso de «Misericordia», quien habla acaba de ser despreciada por la mujer de quien era «criada» mientras estaba en la ruina, quien durante años esperaba en casa durante todo el día mientras la otra buscaba un cuarto de peseta que las permitiera comer, viendose obligada a pedir en la calle la mayor parte del tiempo. La mujer que nos habla no tiene nada suyo y da incluso lo que no tiene. Pero un dia su»señora» se ve con una herencia, con dinero al fin, y la echa de casa apremiada por la gente de su entorno. Quien habla es la voz herida pero clemente de quien ha sido despreciada precisamente por quien más ha recibido de ella.
Andando, andando, hijo, se llega de una parte del mundo a otra, y si por un lado sacamos el provecho de tomar el aire y de ver cosas nuevas, por otro sacamos la certeza de que todo es lo mismo, y que las partes del mundo son, un suponer, como el mundo en junto; quiere decirse, que en donde quiera que vivan los hombres, o verbigracia, mujeres, habrá ingratitud, egoísmo, y unos que manden a los otros y les cojan la voluntad. Por lo que debemos hacer lo que nos manda la conciencia, y dejar que se peleen aquellos por un hueso, como los perros; los otros por un juguete, como los niños, o estos por mangonear, como los mayores, y no reñir con nadie, y tomar lo que Dios nos ponga delante, como los pájaros… Vámonos hacia el Hospital, y no te pongas triste.
«Misericordia», Benito Pérez Galdós, 1897.
Al otro lado tenemos una canción desesperada, con una cadencia similar: una rabia que no va dirigida a nadie en concreto, por que proviene de darse cuenta de la maldad de la que es capaz el ser humano.
En esta ocasión recomiendo escuchar, y seguir al tiempo mi lectura de lo que expresa.
0:22– La desesperanza de alguien que siempre tuvo esperanza. 0:48– Intenta descansar, trata de buscar algo bonito en todo esto que te asquea 1:30– Yo que creía firmemente en el amor. Ahora que no, la vida no tiene sentido.Yo que creía firmemente en el amor. He buscado salidas, desesperado, sin encontrarlas. Yo que creía firmemente en hacer del mundo un lugar mejor. Yo que creía firmemente en la humanidad, en el amor que nos une. 3:10 – Ese momento en el que la persona con más Fe en la humanidad, con más Fe, se desencanta, se cansa, se asquea, se rinde. 4:05– Yo que creía firmemente. Ahora ya no. Y busco sin encontrar. 4:15– Huyo del mundo porque el mundo me duele. 4:30 – Porque hay gente que duele. 5:10– Huye. Duerme. Descansa. El sol volverá de nuevo. Duerme. 5:30– Pero si algo es la Fe, es esa fuerza que no sabes de dónde viene, y que te permite sentirte capaz de restaurarte, de renovarte, de esperanzarte, de reintentarlo, de no rendirte otra vez de la misma forma, de rendirte diferente, pero después de haberlo intentado de nuevo, creyendo un poquito al menos en la fuerza del amanecer, esperando amaneceres. 6:24– Y con el amanecer quizá cambie el ritmo de las cosas . Y quizá regrese de nuevo algo de lo que se fue. Despertando de una noche oscura que se va yendo con cada apertura del día. Y aunque todo sigua igual, tú de alguna forma te ves con la capacidad de remontar poco a poco con cada sol que prometieron y así no reñir con nadie, y tomar lo que el Amanecer nos ponga por delante, y sanar sin necesidad de ponerse tan triste.